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viernes, 8 de mayo de 2015

DROGAS DE DISEÑO

Qué son, de dónde provienen, cómo alteran la percepción y el comportamiento, y cuáles son los riesgos de consumir estas sustancias.

La mayoría de los químicos que se dedican a la investigación farmacéutica diseñan moléculas, a partir de productos de la naturaleza, pensando en sus aplicaciones médicas. Así se han creado múltiples medicinas, entre ellas, analgésicos basados en sustancias que existen, por ejemplo, en los sauces y quitan el dolor, la fiebre y la inflamación. Sin embargo, no todos los fármacos que se diseñan así son exitosos y uno de los problemas que pueden presentarse, y obligan a descartarlos, es que tengan demasiados efectos secundarios negativos. Entre esos fármacos hay algunos que son compuestos cuya estructura molecular tiende a repetir o incrementar los síntomas de las drogas naturales; éste es el origen de la mayoría de las llamadas "drogas de diseño", como el éxtasis.




¿Cómo prevenir?

En lo que se refiere al ámbito personal, se necesita la plena participación de los consumidores potenciales para que efectivamente se nieguen a convertirse en adictos. Precisamente por ello los traficantes enfocan sus baterías hacia los jóvenes, porque son los más susceptibles de aceptarlas, sea como forma de rechazo a lo establecido o como una nueva experiencia. En los centros nocturnos debe exigirse que se sirvan botellas cerradas tanto de bebidas alcohólicas como de refrescos, y abrirlas en la mesa, no en la barra, y abstenerse de compartir comida, bebida y cigarros con desconocidos.

Si bien es remota la posibilidad de que alguien muera después de consumir por primera vez alguna de estas drogas, el peligro existe y los efectos secundarios permanentes también. Es innegable que la experiencia al consumir una droga puede resultar atractiva; sin embargo, el riesgo de caer en la adicción es enorme, con consecuencias graves en la mayoría de los casos. Es cierto que a veces la curiosidad y la presión social provocan una predisposición al consumo de drogas, igual que ocurre con el alcohol y el cigarro. Pero hay que preguntarse si de verdad vale la pena arriesgarse a dañar de por vida los riñones, el corazón, el sistema nervioso, la mente; si queremos pagar el precio de vivir una vida incierta muchos años, por algunos momentos de "éxtasis". La decisión es, a fin de cuentas, personal, pero afecta muchas vidas en torno a nosotros.
                       Resultado de imagen para no a las drogas
Se calcula que en 1988 el 3.33% de la población mexicana había probado drogas alguna vez en su vida, para 1998 esa cifra aumentó al 5.27%. Entre 1994 y 1997 el consumo de metanfetaminas, como el éxtasis, aumentó en más de 15%.

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