Qué
son, de dónde provienen, cómo alteran la percepción y el comportamiento, y
cuáles son los riesgos de consumir estas sustancias.
¿Cómo
prevenir?
En
lo que se refiere al ámbito personal, se necesita la plena participación de los
consumidores potenciales para que efectivamente se nieguen a convertirse en
adictos. Precisamente por ello los traficantes enfocan sus baterías hacia los
jóvenes, porque son los más susceptibles de aceptarlas, sea como forma de
rechazo a lo establecido o como una nueva experiencia. En los centros nocturnos
debe exigirse que se sirvan botellas cerradas tanto de bebidas alcohólicas como
de refrescos, y abrirlas en la mesa, no en la barra, y abstenerse de compartir
comida, bebida y cigarros con desconocidos.
Si
bien es remota la posibilidad de que alguien muera después de consumir por
primera vez alguna de estas drogas, el peligro existe y los efectos secundarios
permanentes también. Es innegable que la experiencia al consumir una droga
puede resultar atractiva; sin embargo, el riesgo de caer en la adicción es
enorme, con consecuencias graves en la mayoría de los casos. Es cierto que a
veces la curiosidad y la presión social provocan una predisposición al consumo
de drogas, igual que ocurre con el alcohol y el cigarro. Pero hay que
preguntarse si de verdad vale la pena arriesgarse a dañar de por vida los
riñones, el corazón, el sistema nervioso, la mente; si queremos pagar el precio
de vivir una vida incierta muchos años, por algunos momentos de
"éxtasis". La decisión es, a fin de cuentas, personal, pero afecta
muchas vidas en torno a nosotros.
Se
calcula que en 1988 el 3.33% de la población mexicana había probado drogas
alguna vez en su vida, para 1998 esa cifra aumentó al 5.27%. Entre 1994 y 1997
el consumo de metanfetaminas, como el éxtasis, aumentó en más de 15%.

No hay comentarios:
Publicar un comentario