¿Cada vez hay más drogas de diseño?
Las drogas de
diseño se llaman así porque no se obtienen aislando el alcaloide de ninguna
planta, sino que se fabrican mediante procesos químicos. Las principales
son los llamados opiáceos de síntesis, que imitan los efectos de los naturales,
los sustitutivos de la cocaína y los análogos de las anfetaminas, donde se
incluirían el éxtasis (MDMA), la más consumida, y variantes como el MDA, el
MDEA y el 2-CB.
Su origen está en la propia industria farmacéutica, que creó algunas de estas moléculas para comercializarlas como supresores del apetito.
Su origen está en la propia industria farmacéutica, que creó algunas de estas moléculas para comercializarlas como supresores del apetito.
Nunca llegó a hacerlo, pero en los años
sesenta el comercio ilegal comenzó a fabricarlas pensando en saltarse la
legislación antidroga, con sustancias que imitaban los efectos de las drogas
ilegales. En cuanto a su variedad, aunque se comercializan con muy distintos
nombres y formatos, lo cierto es que su composición varía muy poco y no hay
grandes novedades sobre las ya conocidas.


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